Una prueba intermedia sin dos de sus pilares

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Peñarol vuelve al ruedo luego de este breve receso. Pasado mañana, a las 21.45 horas y en el Campeón del Siglo a puertas cerradas, recibirá a Jorge Wilstermann para cerrar su participación en la Copa Libertadores.

El equipo boliviano se juega mucho en este encuentro, ya que decidirá si terminará en la segunda posición y avanza a los octavos de final o si consigue la tercera plaza y pasa a la Sudamericana. Lo cierto es que para Peñarol este partido, además de contar para la estadística, solo tiene la relevancia de seguir encontrando el mejor funcionamiento posible para el Torneo Intermedio, que ya está a la vuelta de la esquina.

Antes de debutar con Fénix el mirasol debe asumir este choque sin dos de sus pilares que cumplirán el segundo de los cinco partidos que tienen de suspensión por los incidentes ante Palmeiras: Lucas Hernández y Nahitan Nández.

Tan importantes son para el equipo que, salvo el partido ante Atlético Tucumán donde comenzaron a cumplir la sanción, solo faltaron una vez cada uno y porque Leonardo Ramos no tuvo otra alternativa.

La vez anterior que no estuvo Hernández fue ante Rampla Juniors (triunfo 3-2). En esa oportunidad el DT optó por darle descanso producto de que arrastraba una sobrecarga muscular. Su lugar fue ocupado por Hernán Petryk, quien pasó a jugar por izquierda.

La ocasión que no estuvo Nández fue en el empate sin goles ante Boston River. El fernandino faltó a la cita porque en la fecha anterior lo habían expulsado en Belvedere. En su lugar jugó Ángel Rodríguez.

Una prueba intermedia para Peñarol sin dos de sus pilares antes de poner el foco en la competencia local. Sin aliento en las tribunas, pero con la obligación de cumplir con la historia y crecer a nivel de juego.

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