El informe económico de Wilstermann

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El directorio de Wilstermann presentó el informe económico correspondiente a las gestiones 2019-2020, que si la Asamblea resuelve, pasará a una auditoría externa cuando las condiciones lo permitan.

Los números publicados ratifican la diferencia sideral con los presupuestos multimillonarios que manejan equipos profesionales, principalmente de Brasil y Argentina, sin mencionar al resto de los países sudamericanos.

Bolivia -sabemos- está en el último lugar, económica y futbolísticamente, por eso, lo que se ve en la Selección es nuestra penosa realidad.

La conclusión: sin conocer informes de los otros clubes de la división profesional, es que todos terminan el año con saldo en contra y muy pocos se ocupan de las divisiones menores o formativas.

Lo de Wilstermann es una vergüenza enorme, el presupuesto irrisorio que destinan a lo que debería ser inversión para tener nuevos valores; tan desorientados están, que llaman inversión al pago de sueldos exorbitantes a jugadores que, en algunos casos, no merecen tanto.

River Plate, por citar un ejemplo, presupuestó el año pasado 17 millones de dólares para sus menores. Por favor no revisen cuánto “gasta” Wilstermann” -uno de los grandes del fútbol boliviano- en este rubro fundamental. Es inmensamente menor al pago insulso por el jugador Ezequiel Padilla.

Grover Vargas es buen presidente, por los títulos, el nuevo edificio y el interesante proyecto de la ciudadela deportiva, que ojalá se concrete pronto, antes que lo postulen a la presidencia de la Federación. Pero tiene pendiente el tema principal, quitarnos la pena de que la mayoría de los jugadores son extranjeros o del interior de la República.

Encima de que a los cochabambinos que intentan surgir con talento y sacrificio, no les dan la oportunidad debida, frustrándolos.

Otra falencia en el aviador es la falta de una Comisión de Fútbol, que hable con conocimiento y autoridad con el cuerpo técnico a cargo, y también los jugadores que se sobrevaloran o blufean para elevar el monto de contratos, vía sus representantes.

No es suficiente buena voluntad y bondad en el alma para manejar un equipo profesional, la empresa que en Bolivia trabaja a pérdida.

Si no se mejora la administración, seguiremos en el fondo del abismo.

Fuente(s):
Opinion / Moisés Revollo H.
Jorge Wilstermann