Las horas más negras de Wilstermann en sus 73 años de vida

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Cuando se habla de Cochabamba, Ciudad Jardín de Bolivia, es inevitable hacer referencia al buen clima, al Cristo de la Concordia, al desaparecido Lloyd Aéreo Boliviano y, por supuesto, al club Jorge Wilstermann, aquel equipo que nació en los predios del aeropuerto y que a lo largo del tiempo ha logrado victorias en el país y el exterior.

El equipo aviador, también conocido como el Rojo, el Hércules o el Imperio Escarlata, atraviesa uno de los capítulos más duros de su historia. Tiene deudas millonarias con jugadores y técnicos que fueron parte de su plantilla, iniciará el campeonato 2023 con menos seis unidades y la dirigencia mantiene una disputa feroz con parte de la hinchada que pide la renuncia de Gary Soria.

Y para empeorar la situación crítica del Aviador, varios jugadores fueron despedidos y otros, como el brasileño Serginho, decidieron dejar la institución.

Solo como muestra de los logros que consiguió Wilstermann en sus 73 años de vida, cabe mencionar que fue el primer equipo boliviano en pasar a una segunda fase de la Copa Libertadores de América, cuando en sus filas militaba el brasileño Jairzinho, uno de los refuerzos internacionales que más satisfacciones le dio al equipo del valle.

Los problemas que agobian a Wilstermann empezaron con los malos resultados obtenidos en los últimos tres torneos y por los procesos que iniciaron exjugadores, por sumas altas, cuyos fallos obligan al Aviador a cancelar miles de dólares, con plazos fatales.

Y como Wilstermann no cumplió con los pagos, perdió seis unidades para el torneo que tiene como fecha tentativa de inicio el 5 de febrero y se arriesga a perder otros seis más, lo que haría poco probable que pueda pugnar por el título de esta temporada y, por ende, tendría que olvidarse de campeonatos internacionales que, dicho sea de paso, otorgan premios económicos importantes que sirven para sanear la economía de los clubes bolivianos.

 Gary Soria se había comprometido a invertir tres millones de dólares en Wilstermann, con lo que se preveía que el Aviador podía sortear el difícil momento que atraviesa y, al mismo tiempo, fortalecer sus cuadros en busca de un nuevo título que le fue esquivo en las últimas temporadas.

El Hércules forma parte esencial de Cochabamba, por lo que dirigencia e hinchas deberían dejar las posiciones interesadas y pensar en un proyecto viable para salvar al equipo de los cochabambinos.

La campaña debería estar orientada a salvar al Rojo, pero no solo como un eslogan, sino con un proyecto serio para sortear este difícil momento y que el equipo salga fortalecido para seguir en la senda de los triunfos en los torneos. Es hora de que el Aviador levante vuelo para satisfacción de los hinchas y orgullo de Cochabamba.

Fuente(s):
Opinion
Jorge Wilstermann