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“Feliz navidad” le dijo un hincha a otro cuando se encontraron en el pasillo de la Preferencia ayer en el Capriles. Luego, un cerrado abrazo entre ambos llegó casi a las lágrimas pero terminó con una gran sonrisa. La escena a primera impresión parecía sacada de todo contexto temporal actual y visto de cualquier ángulo también parecía una exageración, tras un partido tan amarrete, con tan poco público y con tan poco corazón incluso en las tribunas.

Pero no, esos dos hinchas (wilstermanistas) comprendieron recién ayer cuando faltaban cinco minutos para que termine el partido por la séptima fecha del torneo nacional B ante Enrique Happ, que si si su equipo no ganaba (que parecía algo cantado sobre el filo del partido con el rival encima y con solo un gol a favor) Wilstermann casi se condenaba a permanecer al menos un año más en los oscuros pasillos del descenso.

Sólo entonces se dieron cuenta que no ganar era casi regalarle la clasificación al cuadrangular final del certamen a Universidad de Santa Cruz y dejar con un pie adentro a Happ. En consecuencia, quedar fuera con las dos casillas disponibles ya ocupadas.

Pero llegó el gol que liquidó el partido. Un impecable tiro libre de Diego Bengolea cerró el partido con el 0-2 para Wilstermann sobre Happ, cuando no, a los 89 minutos del partido, a sólo 1 del final.

Aparte de haber sido un verdadero golazo, Bengolea lo gritó hasta el cielo por el significado. Lo mismo sus compañeros.

Era sacarse la angustia, era finalmente sonreir, ver la luz al final de túnel y decir que están con vida en el torneo, que van segundos y que cierran el año con un gran envión anímico para replantearse y pelear con argumentos que estén más a la altura de su historia en las cuatro fechas finales de la primera ronda del torneo Nacional B.

El partido comenzó muy enredado en el medio campo. A los 7 minutos un grandesborde de Pablo Olmedo y un cabezazo de Bruno Juárez que por poco no alcanzó el balón fue la primera situación de riesgo del partido y para Wilstermann, a los 11’ un mal despeje de Bengolea casi se mete en el arco “aviador”.

Pero fue a los 19 que un tiro libre mal despejado por Darwin Ríos dejó un belón en el aire. Y Cristian Vidal, el sub-18, el humilde “Arani” se hizo grande y con sus 1,50 metros cabeceó hacia la red de Happ, para el 0-1.

En la segunda parte el ingreso de Martins, Melgar y Godoy generó más situaciones de gol, aunque Happ pudo igualar y hasta tuvo al “rojo” contra las cuerdas en buena parte del partido, pero los nervios traicionaron a fichas como Hugo Rojas, que se autoeliminaron con el acelerador a fondo. Al final llegó el tiro libre de Bengolea, el 0-2 y Wilstermann sigue vivo.

Y los hinchas del pasillo lo sabían. Es la Navidad anticipada de los “aviadores” que cierran el año, no como quisieran pero, vivos.

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Por Aviador